Tener el orgasmo al mismo tiempo no es lo mismo que acompañarse caminando cantando, que son conductas voluntarias. El orgasmo es una respuesta del sistema nervioso central y en este tipo de reflejos no mandamos; y si lo intentamos hacer, lo más seguro es que el delicado mecanismo del reflejo se desequilibre provocando orgasmos rápidos o erecciones prolongadas en los hombres y anorgasmias en las mujeres.
Es innegable que la posibilidad de alcanzar un orgasmo al mismo tiempo puede ser altamente satisfactorio para una pareja, pero no es imprescindible ni necesario.
Lo más coherente y acorde con la respuesta sexual humana es que el orgasmo femenino se produzca el primero y el masculino después aunque no hay ningún problema si las cosas suceden de manera diferente. Lo importante es que ambos se sientan satisfechos y contentos al terminar. Angustiarse por el orgasmo simultáneo es entrar en una esfuerzo estéril contra la propia naturaleza que suele terminar repercutiendo en el placer de la pareja.
Desgraciadamente para ellos, muchos hombres están más preocupados del orgasmo de su pareja que del suyo propio y consideran como un fracaso el que su pareja no tenga el orgasmo cuando ellos deciden que ha de tenerlo, es decir, no sólo pretenden controlar su propia respuesta sino que también quieren hacerlo con la de su pareja introduciendo demasiada presión en la relación.
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